martes, 28 de julio de 2009

La muerte solitaria ~

Caminaba siempre sola. Siempre un velo negro le tapaba la cara. No había necesidad de cargar un arma, porque todo el mundo al verla o sentirla se alejaba o simplemente se morían, de miedo. No tenía amigos, pero si muchos enemigos. Aunque estos enemigos no la enfrentaban, todos sabían que llevaban las de perder.
La muerte estaba triste. Quería un amigo. Alguien con quien poder compartir su eterno viaje. Es aburrido viajar milenios y milenios sin compañía.
Un día decidió lo que debía hacer. Si viajaba a otro planeta, a otra galaxia tal vez encontraba algún compañero de viaje. Después de todo si no podía de amigos a los seres vivos podía tener de amiga a otra muerte. Seguramente en los otros planetas debería haber mas muertes como ella. Si no, ¿Como moría la gente de esas zonas?
Grande fue su desilusión cuando luego de haber recorrido todos los planetas de la Vía Láctea no encontró ninguna muerte. En los otros planetas no había ningún tipo de vida, así que no se necesitaba otra muerte.
Volvió a la Tierra. Siguió su viaje eterno como siempre, hasta que escucho esa voz. Era una voz muy hermosa. Pero la asusto igual. Decidió buscar de donde venia esa voz hasta que la encontró. Se trataba de un ser humano, muy hermoso, que no podía morir. Había vivido cuatro mil años y seguía aparentando veinte años. La muerte se quito el velo que le cubría la cara. El humano la vio y se enamoro.
El sabia que la muerte no lo podía matar, por eso hace años que la llamaba, para poder estar con ella. El humano no quería tener amigos mortales. Porque era muy triste verlos morir. El hombre había decidido no juntarse mas con humanos, no tener novias, no tener mascotas, no nada. Solo el viajando por la Tierra. Pero el humano también quería compañía. Y el humano pensó en la muerte. Ella podría viajar con él. Podían estar juntos, porque ninguno de los dos podía morir. Por eso la llamo y ella lo encontró cuando decidió volver de Júpiter.
La muerte también se enamoro del humano, y enseguida se dio cuenta que no era ningún humano. Era un dios, seguramente un dios que fue desterrado y decidió vivir como humano. Un dios que no debía siquiera acordarse que era un dios.
Ella se acerco. Le toco la cara con una de sus frías manos. Y se dio cuenta de quien era. El era el dios de los sueños felices. Un dios que te daba un buen sueño y te hacia olvidar momentáneamente tus males. Si viajaban juntos, podrían proporcionarles a los seres vivos una muerte linda. Esa clase de muerte que viene cuando dormís, sin dolor sin sufrimiento sin sentir.
La muerte y sueño feliz no se separaron nunca mas. Tuvieron tres hijos. Felicidad, muerte feliz y vida. La muerte y sueño feliz, cuando crecieron sus tres hijos, decidieron viajar por todo el espacio. Sus tres hijos podrían encargarse tranquilamente de los seres vivos de la Tierra. La muerte nunca mas viajo sola. Y sueño feliz, tampoco.
Fin (?

No hay comentarios:

Publicar un comentario